Marcela Adriasola Matas

Ingeniera Civil UC

Desde niña, apasionada por las matemáticas, elegí Ingeniería Civil en la Universidad Católica. Fui la única mujer en un entorno masculino, pero me integré con respeto. En minería, destaqué como Gerente General de Codelco, enfrentando desafíos culturales con inteligencia emocional. Inspiro a más mujeres a transformar la industria con colaboración y sensibilidad, confiando en su capacidad.

Más de 40 años de experiencia laboral

Biografía

No me considero heroína; fui la primera por ser la única. Me enorgullece haberlo hecho bien. Sueño con más mujeres en espacios antes vetados. A las nuevas: confíen, ser mujer es ventaja, aportamos colaboración y visión. Transformamos industrias y culturas. ¡Ingenieras, podemos con todo!

Desde muy niña tuve claro que los límites muchas veces los impone la sociedad, no nuestras capacidades. Cuando terminé el colegio, estaba decidida a seguir estudiando, y tenía claro que mi interés iba por el lado de las matemáticas. Me puse a investigar y recopilar información sobre las distintas carreras disponibles, y me incliné por estudiar Ingeniería Civil, que parecía reunir los requisitos que buscaba: un enfoque sólido en matemáticas, pero sin necesariamente orientarse a la pedagogía, área en la que yo sentía que no tenía talento. Conversando con amigos y familiares, finalmente opté por la Universidad Católica, que en ese momento me pareció una institución más cercana, más personalizada y menos masiva que otras opciones.

 

Esa decisión, tomada con muy pocos elementos de juicio y más bien intuitivamente, resultó ser ¡exactamente lo que necesitaba! Marcó mi vida profundamente, y aún hoy —ya jubilada— puedo decir que conservo una manera de pensar y enfrentar los problemas que lleva el sello de la ingeniería. Esa formación me dio herramientas para toda la vida: lógica, análisis, capacidad de síntesis, y sobre todo, la convicción de que los desafíos se pueden resolver con trabajo y método.

 

Sin embargo, cuando postulé a la Escuela de Ingeniería no tenía idea de que no había otras mujeres estudiando ahí. Me enteré recién al ingresar, cuando me encontré con mis compañeros —todos hombres—, quienes afortunadamente, me acogieron con mucho respeto y cariño. Hasta el día de hoy son grandes amigos, personas con quienes compartí no solo clases, sino también una etapa muy especial de la vida.

 

No fue fácil. Durante mis años de estudio fui la única mujer en un mundo absolutamente masculino, pero nunca me vi como una excepción o una víctima. Me sentía parte y mis compañeros me trataban como tal: con respeto y admiración. 

 

A lo largo de mi carrera profesional, siempre me desempeñé en áreas relacionadas con la minería, un sector que me fascinó desde el inicio. En Chile, hay muchísimo por hacer en este campo, y fue un privilegio para mí poder contribuir desde ahí. Me atrajo la posibilidad de transformar la materia, generar valor y, con el tiempo, trabajar en proyectos de alcance internacional. Fue una carrera desafiante, pero profundamente enriquecedora. Fui Gerente General de Codelco y viví momentos complejos, especialmente en culturas donde a una mujer no se le hablaba directamente. Pero nunca me detuve ante eso. Aprendí que la inteligencia emocional es tan valiosa como la técnica: entender el contexto y la cultura del otro fue clave para abrir puertas. 

 

No me siento una heroína. Fui la primera simplemente porque no había otra antes. Pero sí me enorgullece haberlo hecho bien. Hoy mi sueño es seguir viendo crecer a más mujeres en espacios que antes se creían ajenos para nosotras. A quienes están comenzando, les diría: no hay obstáculo real si confías en ti. Ser mujer es una ventaja. Aportamos colaboración, detalle, sensibilidad, visión. Somos capaces de transformar no solo la industria, sino también la cultura. 

Porque sí, las ingenieras podemos con todo.

Estudios

Ingeniera Civil UC

¿En qué rubro te desarrollas?

Minería

Mayor Logro​

La primera mujer ingeniera titulada de la Pontificia Universidad Católica de Chile